“Soy agnóstico […] El agnóstico no comprende por la razón, razonablemente, la existencia de la transcendencia, de algo que transcienda al mundo, que esté fuera del mundo, que sea una tercera sustancia. No entiende tampoco bien el Dios personal. La razón ante estos problemas dice que no, porque no son coherentes, tienen contradicciones internas muy fuertes. Por otra parte contradicen a lo que la razón dicta y a lo que las investigaciones y profundizaciones en los temas teológicos enseñan.”